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Editorial revista Occidente
numero 488
noviembre 2018

www.revistaoccidente.cl

Un nuevo lector
Vivimos un éxito editorial, se publican muchos libros, lamentablemente la lectura de estos mismos textos es pobre, Efectivamente los lectores permanentes de literatura y de ficción no dejan de disminuir.

Al respecto, hace un tiempo, la autoridad redactó y puso en movimiento una Política Nacional del Libro y la Lectura, en la que involucró a todos los actores de la cadena del Libro y la Lectura. Cerca de setecientas personas entre “autores” (así se llamó a los escritores), profesores, bibliotecarios, editores, impresores, etc. Sin embargo, los lectores no cesaron de disminuir.

Los motivos son diversos, de distinta naturaleza y origen, en la base de todos ellos, encontramos un mundo que cambia vertiginosamente, desde la irrupción de la televisión, el computador, Internet, el celular y sus derivados y la cultura de la imagen que se sitúa en el centro de una superproducción para el mercado del tiempo libre y la entretención.

Igualmente cabe considerar al nuevo sujeto “lector” producto de la globalización, caracterizado por el síndrome de la fragmentación, volátil y flotante, poroso, descentrado, proclive a asumir identidades diferentes, al cual la lectura de ficción le resulta una supervivencia de costumbres inútiles y añejas, una pérdida de tiempo en el limbo o la nada sin efecto práctico alguno y por tanto descartable. Este sujeto esencialmente práctico, se nutre de breves paper o resúmenes y ve enormes cantidades de cine en video y por televisión, cine fluido y rápido, hablamos de un profesional moderno.

La lectura de ficción en todo caso no cambia, permite que áreas profundas de la personalidad queden al descubierto y un tipo o forma de meditación se abra paso, una meditación que no viene de la razón, sino desde la delicadeza de los sentidos, desde una profundidad síquica y simbólica, y afianza modos de ser y de percibir.

La situación del sector por su parte, destaca por una carencia de espacios en los medios escritos para críticas y reseñas, ausencia de revistas literarias, débil presencia en radios y TV conformando un panorama de gran debilidad cultural. Las redes entre escritores y lectores se encuentran truncas, siendo Los escritores un valioso recurso para acercar a los jóvenes a la lectura.

La autoridad a través mesas de participación, desembocó en lo que llamó un Ecosistema de la Lectura y el Libro; sin embargo, todos los intentos de volcar esta situación quedó y queda disminuida y carente de efecto al constatar la calidad programática de nuestros medios de comunicación, la pobre parrilla programática de nuestra TV que se escuda para ello en el rating y un supuesto “gusto popular”, la pobreza de la prensa escrita, la intromisión indiscriminada del mensaje publicitario, un declarado mal gusto y formas de cultura atentatorias que surgen de estos vehículos generadores -y portadores- de poderosos mensajes que neutralizan en su misma base el proyecto diseñado por la autoridad.
El resultado es una paradoja: publicar libros para lectores que no cesan de disminuir.